Estos días son muchas las personas que están viviendo la tristeza de haber perdido personas cercanas y queridas. Además en situaciones verdaderamente excepcionales y duras. Personas que se fueron demasiado pronto en todos los casos.
Esta crisis mundial además de personas también se ha llevado otras cosas, así que prácticamente todas las personas estamos viviendo duelos personales por todo aquello que era y ya no será o por todo aquello que estaba por venir y ya nunca más llegará.
Creo firmemente que el futuro nos traerá sorpresas que ahora no somos capaces de visualizar. Pero ahora toca reconocer la tristeza, sentirla y transitarla. Y como también hay que compartirla, me ayudo de las palabras de Pablo Neruda para dejar también la huella de la tristeza en este Blog.
Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño
que reflojo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)
Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!
Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.
Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.
Pablo Neruda





